El Puigsacalm, con sus 1.514 metros de altitud, es una de las montañas más emblemáticas de la Garrotxa y un auténtico mirador natural del territorio. Situado en la sierra Transversal, entre la Garrotxa y Osona, ofrece una panorámica espectacular que abarca desde los Pirineos hasta la plana de Vic y, en días claros, incluso el mar. Es un lugar que cautiva tanto por su grandiosidad como por la sensación de libertad que se respira en su cima.
La ascensión al Puigsacalm es una experiencia imprescindible para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Existen varios itinerarios para llegar, siendo uno de los más populares el que parte del collado de Bracons, que permite disfrutar de un recorrido accesible y lleno de encanto. Durante el camino, los hayedos crean una atmósfera mágica que acompaña al visitante hasta los prados de alta montaña que preceden la cima.
Alcanzar el Puigsacalm es mucho más que coronar una montaña: es vivir una experiencia que conecta con la esencia de la Garrotxa. El contraste entre los paisajes volcánicos de la comarca y este entorno de media montaña lo convierte en una propuesta única, ideal para desconectar, respirar profundamente y redescubrir el valor de los espacios naturales. Un imprescindible que deja huella y al que siempre apetece volver.


